La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es un Organismo Internacional de carácter intergubernamental del que forman parte 30 países miembros. Es un foro en el que los Gobiernos de estos Estados, todos ellos democracias con una economía de mercado, trabajan conjuntamente para enfrentarse mejor a los desafíos económicos, sociales y de buen gobierno, acentuados con la globalización, y para aprovechar mejor las nuevas oportunidades que surgen. Tiene su sede en París.
Creada en 1960, para dar continuidad y consolidar el trabajo realizado por la antigua Organización Europea de Cooperación Económica, OECE, que se había constituido para canalizar la implantación de las ayudas del Plan Marshall, sustituyó a ésta en la tarea de impulsar la reconstrucción y desarrollo en el continente tras la segunda guerra mundial.
Pero realmente los fines que se marcó entonces siguen aún vigentes :
- lograr la más fuerte expansión posible de la economía y del empleo, y aumentar el nivel de vida en los países miembros, manteniendo la estabilidad financiera y contribuyendo así al desarrollo de la economía mundial;
- contribuir a una sana expansión económica en los países miembros y en los no miembros en vías de desarrollo; y
- contribuir a la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral y no discriminatoria conforme a las obligaciones internacionales.
Su trabajo se centra, por tanto, en el análisis del Desarrollo Económico y los factores de tipo estructural que influyen en él. De ahí, que su ámbito de actividad abarque no sólo el estudio y seguimiento de la situación económica y de las políticas económicas que se aplican en los diferentes países, sino también las cuestiones sociales, medioambientales, de buen gobierno de las instituciones, energía, educación, economía de la salud, actividades industriales y de servicios, comercio, ayuda al desarrollo, etc.
Desde un punto de vista práctico, los trabajos que realiza se materializan en informes y recomendaciones de utilidad para las Administraciones Públicas y los Gobiernos de los Estados Miembros, así como para un gran número de estados no miembros de las diferentes partes del mundo que siguen con interés los trabajos de esta Institución, colaborando incluso, en alguno de sus Grupos de Trabajo.