Bolivia está situada en el centro occidental de América del Sur, entre los Andes y el Amazonas. Con una extensión de 1.098.581 Km2, es el quinto país más grande de tamaño de los 13 de Sudamérica. Sin salida al mar, limita al norte y al este con el Brasil; al sur con Paraguay y Argentina; y al oeste con Chile y Perú. Bolivia posee una gran riqueza en recursos naturales. Su geografía se divide en tres regiones diferenciadas:
- La occidental o región andina que ocupa un 28 % del territorio con alturas casi constantes de más de 3.000 m. y con doce cimas de más de 6.000 m. que comprende la cordillera occidental en la frontera con Chile que esta constituida por volcanes separados, entre los cuales el pico más sobresaliente es el Nevado Sajama a 6550 m. y también la cordillera oriental que sirve de barrera determinando el clima de la región y posee una gran riqueza mineral (estaño, plata, zinc principalmente). Entre ambas cordilleras está la meseta del Altiplano, la zona árida donde se encuentra el lago Titikaka, que es el lago navegable más alto del mundo, el gran salar de Uyuni así como desiertos, suelos geotermales y lagunas.
- La zona sub–andina que corresponde a la faja entre la cordillera oriental y las llanuras tropicales. Comprende los valles que se sitúan a una altura media de 2500 m. que constituyen áreas agrícolas por excelencia así como la exuberante región subtropical de los yungas.
- Las llanuras tropicales en el oriente, zona de tierras bajas a una altura entre los 200 y los 300 m. que cubren cerca del 60 % del territorio Boliviano. Están constituidas por extensos pastizales, sabanas, bosques húmedos y semi -húmedos de maderas preciosas y numerosos ríos navegables, largos y caudalosos. Cobran mucha importancia la agricultura (soya, maíz, algodón) y la ganadería vacuna. El Chaco es la zona de llanos al sur y sudeste de Bolivia. Su clima es cálido y seco. Contiene grandes reservas de gas y petróleo.
La cuenca hidrográfica más importante de Bolivia es la amazónica, que comprende aguas de multitud de cursos fluviales que acaban en el río Madera que, a su vez, vierte las aguas en el Amazonas. Los principales ríos de esta vertiente son el Beni, el Abuná y el Mamoré que con una longitud de 2000 km, es el más largo de Bolivia.
Bolivia cuenta con 8. 274. 325 habitantes, de los que aproximadamente el 55% son indígenas, el 30% mestizos y el 15% criollos y de origen europeo. Entre la población indígena, las etnias mayoritarias son los quechuas que residen en los valles (alrededor de 2.300.000) y los aymaras que habitan el altiplano (alrededor de 1.600.000), mientras que las otras etnias de las tierras bajas configuran grupos pequeños y de localización concreta entre los cuales destacan los guaraníes y los chiquitanos, pero además se han identificado alrededor de 30 grupos étnicos distintos. La densidad de población es de 8 habitantes por km2. Los idiomas oficiales son el castellano, el aymará y el quechua. La mayoría de la población profesa la religión católica.
El 62 % de la población es urbana. En las ciudades de La Paz y El Alto, en conjunto, viven alrededor de 1 millón y medio de personas y en el Departamento algo más de dos millones de habitantes. El resto se concentra en la zona del valle de Cochabamba donde residen 1 millón y medio de personas y en Santa Cruz, ciudad que representa el vértice económico del desarrollo del país y que ya supera en población a la ciudad de La Paz, puesto que cuenta con 1 millón doscientos mil habitantes. En los últimos 20 años, Bolivia ha experimentado un un proceso acelerado de urbanización que ha transformado un país rural en un país predominantemente urbano, de población joven (47% de la población es menor de 19 años) y más longeva (la esperanza de vida aumentó a 62 años).
Bolivia es una República presidencialista. El Poder Legislativo lo ostenta el Congreso que está dividido en dos Cámaras de 130 diputados y 27 senadores y tiene un mandato de 5 años. El Vicepresidente de la República es el presidente nato del Congreso. El Poder Ejecutivo lo ejerce, conjuntamente con los Ministros de Estado, el Presidente de la República que junto al Vicepresidente por un mandato de 5 años, sin posibilidad de reelección consecutiva. El Poder Judicial es independiente. Culmina en una Corte Suprema y en un Consejo de la Judicatura con potestades administrativas y disciplinarias. Existe además un Fiscal General del Estado y un Tribunal Constitucional.
La organización territorial comprende 9 departamentos (gobernados por prefecturas) que son La Paz, Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Tarija, Beni y Pando, así como 113 provincias (subprefecturas) y 327 municipios (gobiernos locales). Sucre es la capital constitucional de la República y sede del Poder Judicial, La Paz la capital administrativa y sede de Gobierno y el Legislativo, siendo otras ciudades importantes Santa Cruz y Cochabamba.
El tamaño de la economía boliviana es reducido. El PIB de Bolivia se cifra en 8000 millones de dólares y el PIB per cápita se sitúa aproximadamente en los 900 dólares anuales y en términos de paridad de poder adquisitivo en 2300 dólares. En los últimos 25 años, los progresos en salud y educación han sido significativos, aunque el crecimiento económico no se ha trasladado a las capas más desfavorecidas de la población.
Bolivia sigue contando con un bajo índice de desarrollo humano (0,653), al ocupar el puesto 114 entre 173 países en el mundo según la clasificación del PNUD. Se estima que el año 2004 la pobreza afectaba al 63.63% de la población y se calcula que el número de pobres continúa creciendo a un ritmo de 85 mil personas por año.
La elevada pobreza en Bolivia está vinculada con el bajo desempeño de la economía y los altos niveles de desigualdad socioeconómica y regional. La economía boliviana presenta serias restricciones estructurales para el crecimiento, entre las que destacan la baja productividad y competitividad asociada a la alta dependencia de los ciclos externos, de la afluencia de inversión extranjera, de los recursos externos de cooperación internacional y, por último y muy especialmente, de la orientación primario-exportadora del aparato productivo, que determina una baja diversificación de las exportaciones, limitada al sector agropecuario, minerales e hidrocarburos y como contrapartida la dependencia de las importaciones de insumos y bienes de capital, así como una vulnerabilidad a las fluctuaciones de precios internacionales de materias primas.
Bolivia fue un alumno aventajado durante años de las instituciones financieras internacionales, y un país pionero y paradigma de las reformas institucionales en el continente. En los años 80, impulsó un proceso de ajuste económico y drásticas reformas estructurales y en la década de los 90, abordó un proceso de liberalización económico y un modelo de privatización de empresas públicas singular. Las reformas llamadas de segunda generación político - institucionales se encaminaron a un cambio del modelo de Estado que implicó un nuevo pacto social, un nuevo modelo territorial descentralizado, la reforma de la administración pública y de la administración de justicia.
Desde el año 2000, Bolivia se encuentra en una encrucijada y atraviesa un proceso de crisis, inflexión y cambio con respecto al desempeño de su democracia y su economía. Agotado el breve ciclo de crecimiento (1987-1997) inaugurado tras superar la crisis de la hiperinflación (1985), Bolivia ha sufrido en los últimos años una periodo de estancamiento económico fruto de la conjunción de una serie de shocks externos (crisis en la región) e internos (reducción de los cultivos de coca) que ha puesto en duda no solo las reformas estructurales de los años 80 y 90 sino también la viabilidad del modelo boliviano de crecimiento y de la capacidad de la propia democracia para promover un desarrollo para todos.
La incapacidad del Estado para hacer frente a la crisis económica unida a la deslegitimación del sistema político y a la emergencia de nuevos movimientos sociales, sindicales e indigenistas de izquierda propiciaron a raíz del descubrimiento de grandes reservas de gas en el sur del país un debate político sobre los recursos energéticos que se fue polarizando y condujo a un ciclo de conflictos sociales y políticos cuyo inicio fue la “guerra del gas” en el 2003, que forzó, en un marco de gran violencia, la renuncia del presidente Gonzalo Sanchez de Lozada, y que alcanzó el punto álgido en la crisis de junio de 2005, momento especialmente difícil por la radicalización de las posiciones de movimientos sociales del occidente del país y el desencuentro con el movimiento cívico autonomista del oriente boliviano. La crisis se resolvió con la renuncia del Presidente Carlos Mesa y en la sucesión del Presidente Rodríguez. Tamaña convulsión social no ha resuelto los problemas del país sino que ha agravado la fragmentación social, regional y étnica y el descrédito de las instituciones democráticas. Asimismo, ha puesto sobre el tapete de la discusión nacional además de la distribución equitativa de los recursos del país, principalmente de los hidrocarburos y de la tierra, temas como la necesidad de una Asamblea Constituyente para redefinir el modelo de estado y su corolario la descentralización y la configuración de autonomías regionales.
El 18 de diciembre de 2005, se celebran elecciones generales presidenciales y legislativas. Tres candidatos presidenciales se disputarán el voto popular: Evo Morales, líder sindical que dirige el Movimiento al Socialismo; el ex presidente Jorge Quiroga que encabeza la agrupación Poder Democrático y Social y el empresario cementero Samuel Doria Medina de Unidad Nacional. Sea cual sea el vencedor tendrá que encarar el gran desafío del país que es construir una economía productiva de base ancha, integradora y capaz de redistribuir la riqueza al tiempo que se recupera la confianza ciudadana en la democracia y en el Estado.
El país disfruta de una enorme riqueza de materias primas en especial, de minerales e hidrocarburos. Las reservas probadas y probables de gas natural se cifran en 48 TCF lo que convierte a Bolivia en el segundo país con mayores reservas en todo el continente tras Venezuela. Las demandas crecientes de energía en las economías de la zona podrían colocar a Bolivia como potencial centro de abastecimiento energético del cono sur.
Las relaciones de Bolivia con sus vecinos están condicionadas por el tema del gas. Bolivia es miembro de la CAN y asociado del MERCOSUR. Con Brasil, destino principal de la exportación gasífera, las relaciones son muy intensas, y con Argentina se han estrechado con el acuerdo de abastecimiento de este hidrocarburo suscrito hace dos años. Bolivia no tiene relaciones diplomáticas con Chile por la controversia marítima. Las relaciones con EEUU están mediatizadas por el problema de la erradicación de los cultivos de coca. La UE es el primer donante de cooperación al desarrollo y su presencia en Bolivia es creciente.
Las relaciones bilaterales de Bolivia con España pueden calificarse de excelentes y prometedoras. El voluminoso programa de cooperación al desarrollo y de asistencia financiera, la inversión en sectores clave de la economía, la cuantiosa oferta de becas, la acción cultural y de formación específica y por último la acogida en España de un número muy importante de ciudadanos bolivianos hacen de nuestro país un socio privilegiado y estratégico para Bolivia. España ha apostado por Bolivia y continúa comprometida con su desarrollo humano y con el de sus instituciones democráticas. Las visitas de miembros del gobierno en uno y otro sentido son frecuentes y demuestran los estrechos vínculos de amistad que unen a España con Bolivia.
Bolivia es un país prioritario de la cooperación española. La ayuda no reembolsable que en el 2004 ascendió a 44 millones de euros se deriva de la VIII Comisión Mixta que se firmó con el gobierno boliviano en junio de 2003. Los recursos de la AECI se concentran principalmente en cuatro sectores de actuación:
- Cobertura de las necesidades sociales básicas: Comprende el apoyo a la atención básica de salud y la mejora del desempeño del personal docente en el servicio escolar público y otros programas de mejora del agua potable y del saneamiento y el acceso a la electrificación rural.
- Participación social, Desarrollo institucional y Buen Gobierno: Este sector abarca desde las acciones para la reforma del sector justicia, a las que tiene que ver con las políticas de descentralización administrativa, con el apoyo a la asamblea constituyente
- Infraestructuras, promoción del tejido económico y defensa del medio ambiente: Incluye el apoyo a las iniciativas del gobierno boliviano en el desarrollo alternativo al cultivo de la hoja de coca; el programa de preservación y rehabilitación del patrimonio cultural, el desarrollo forestal y agropecuario, la preservación del medio ambiente, el turismo y el cuantioso programa de Microfinanzas .
- La inversión en el ser humano: es apoyada desde la Cooperación española a través de su programa de becas de postgrado y licenciatura (que han obtenido 1200 estudiantes y profesionales bolivianos), de los programas de Cooperación Interuniversitaria, de la formación de las escuelas taller de Sucre y Potosí y de la formación superior especializada que ofrece el centro de formación de Santa Cruz de la Sierra.
Para la ejecución de estas prioridades, se definen como áreas de actuación preferente, cuatro departamentos del país (La Paz, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y la zona del Chapare en Cochabamba), caracterizados por su bajo nivel de desarrollo humano, por ser zonas expulsoras de población y por la presencia histórica de la AECI en los mismos. No obstante, muchas ONGs españolas actúan en otras zonas del país y algunos programas tienen una vocación más general. La característica fundamental de la Cooperación Española en Bolivia radica en la concentración de una amplia gama de instrumentos de cooperación y en la presencia de una rica diversidad de actores de las diferentes administraciones públicas (Ministerios, CCAA y municipios) así como de ONGs y universidades españolas.
Las relaciones económicas entre Bolivia y España son de gran intensidad y se componen de un voluminoso programa financiero de inversión pública que se traduce en créditos FAD y en alivio de deuda y de unos flujos de inversión privada española sumamente importantes para el país.
España pone a disposición de Bolivia importantes flujos de inversión pública.
De ellos, 73 millones de euros han sido concedidos en forma de créditos FAD, para un programa de 2 años y en unas condiciones financieras muy ventajosas para Bolivia, para la puesta en marcha por empresas españolas de una serie de proyectos priorizados por el Gobierno boliviano. Asimismo otros 75 millones de euros han sido aprobados para el alivio de la deuda de Bolivia con España según un programa acordado hasta el año 2009 en forma de condonación/conversión de deuda, que el gobierno boliviano encauzara a proyectos de contenido social.
Por otra parte, en los últimos años, las empresas españolas han efectuado una inversión privada muy significativa que se ha destinado a sectores clave de la economía como son los hidrocarburos (Repsol YPF); la energía eléctrica (REE e Iberdrola); los medios de comunicación (Grupo PRISA); la Banca (BSCH y BBVA); la industria editorial (Santillana) y los explosivos (Unión española de explosivos).
En cuanto al intercambio comercial entre Bolivia y España, en el 2004 las exportaciones de Bolivia a España ascendieron a 19,60 millones de dólares y se concentraron principalmente en el estaño (61%), las hortalizas y las pieles y cueros. Las exportaciones de España a Bolivia totalizaron 32,80 millones de dólares y se centraron en libros, alumbrado, aparatos de cartografía, tractores, medicamentos y aparatos médicos.
Se calcula que residen en España de forma legal unos 50.000 ciudadanos bolivianos que contribuyen con las remesas al desarrollo de Bolivia. En Bolivia residen 3.300 españoles fundamentalmente en La Paz y Santa Cruz. España tiene el proyecto de abrir un centro cultural en La Paz.