África del Norte
El Magreb, región del norte de África constituida por Mauritania, Marruecos, Túnez, Argelia y Libia, ha representado tradicionalmente uno de los pilares fundamentales de la política exterior de España, y ello en virtud de factores como la proximidad geográfica, la vinculación histórica o la densidad de los intercambios humanos, económicos y culturales. En el contexto horizontal mediterráneo y vertical norte-sur, los aspectos concretos que hacen de esta región uno de los ejes fundamentales de la acción exterior española son:
- Seguridad: debido a su vecindad, para España resulta de primordial interés que el Magreb sea un área de prosperidad y estabilidad. Las desigualdades económicas, la presión demográfica, la criminalidad organizada, el tráfico de drogas son desafíos a los que se enfrenta la región. En este orden de cosas la actividad de grupos terroristas islamistas próximos a Al Qaeda representa una amenaza directa a estos países y a los intereses españoles. Por todo ello, este aspecto constituye un apartado importante en nuestras relaciones bilaterales. Las autoridades españolas trabajan con sus homólogas magrebíes para identificar y prevenir riesgos, así como a nivel judicial con el fin de evitar la impunidad de aquéllos que delinquen.
- Inmigración: las desigualdades entre el norte y el sur, la pobreza y la falta de oportunidades en los países de origen son factores que empujan a sus habitantes a buscar nuevos horizontes que les permitan prosperar. España, por su situación geográfica, constituye una de las puertas de entrada a Europa. La necesidad de gestionar esos flujos migratorios ha impulsado la firma de acuerdos con los países del Magreb, origen, tránsito y cada vez más destino de flujos migratorios hacia Europa.
- Relaciones económicas: España mantiene intensas relaciones de carácter económico. Desde una perspectiva comercial nuestra balanza es globalmente deficitaria, es decir, compramos más de lo que vendemos a la región, debido principalmente a nuestra dependencia energética con respecto al exterior. Recordemos que España adquiere una parte importante de sus suministros energéticos de la región: el 14% del petróleo (principalmente de Libia), y aproximadamente el 33% del gas natural (de Argelia en particular).
En cuanto a las inversiones españolas en la región, éstas adquieren una importancia particular en Marruecos donde actualmente existen más de 600 empresas españolas establecidas en diferentes sectores como banca, energía, telecomunicaciones o turismo. Así, en 2006 Marruecos fue el primer destino de la Inversión Extranjera Directa española en África. También en Argelia son importantes las inversiones españolas: somos el primer inversor europeo en los últimos 5 años en ese país.
- Intercambios culturales: el deseo de acercamiento entre España y el Magreb no puede prescindir de la vertiente cultural. La profundización de las relaciones en cualquier campo es más efectiva cuanto mayor es el conocimiento mutuo. En este sentido, la apertura de Institutos Cervantes en la región, o la propia creación de la Casa Árabe en Madrid y de la Casa del Mediterráneo en Alicante facilitan el entendimiento y la confianza.
España ha suscrito Tratados de Amistad y Buena Vecindad con Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania, y mantiene una intensa agenda de contactos con los 5 países. Los citados Tratados prevén la celebración de Reuniones de Alto Nivel con periodicidad para acompañar el desarrollo de las relaciones bilaterales. Por otro lado, son frecuentes los viajes de ministros y altos cargos para examinar y concertarse respecto a las más variadas cuestiones.
Desde su adhesión a la UE, España ha logrado la incorporación de los temas magrebíes a la agenda comunitaria. La profundización de las relaciones comunitarias con Marruecos, Túnez, Argelia, Mauritania y Libia ha conocido en los últimos años un gran impulso, con la conclusión de Acuerdos de Asociación entre la UE y Túnez (1995), Marruecos (1996), y Argelia (2002). Asimismo, durante la presidencia española del Consejo de la UE en el primer semestre de 2010 ha tenido lugar la primera Cumbre UE-Marruecos, primera Cumbre de la UE con un país de la ribera sur del Mediterráneo.
Desde la perspectiva multilateral, España es un miembro activo del Diálogo del Mediterráneo Occidental 5+5, foro flexible que agrupa a los cinco países miembros de la Unión del Magreb Árabe (Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez) con España, Francia, Italia, Malta y Portugal.
Oriente Próximo: Principios y objetivos
En su larga tradición como país de entendimiento entre culturas y civilizaciones, el Gobierno español ha mantenido y mantiene una política exterior muy activa en la región de Oriente Próximo, estableciendo como una de sus prioridades la estabilización de la zona y la resolución de los conflictos existentes.
Hay múltiples razones que hacen de Oriente Próximo una zona cada vez más decisiva en el marco de las relaciones internacionales, como su creciente peso demográfico, su influencia política y cultural, su importancia geoestratégica, su capacidad económica y su relevante papel en el aprovisionamiento energético. Consciente de esta realidad, el Gobierno español trabaja en la búsqueda de una solución a los múltiples desafíos que presenta esta región, desafíos que se encuentran condicionados por el carácter central del conflicto árabe-israelí, y en particular por su vertiente israelo-palestina.
Oriente Próximo ha conocido grandes crisis y períodos propicios, que en general no han producido los frutos que cabría esperar. El escenario actual, conformado por el mantenimiento de contactos entre las autoridades palestinas e israelíes, la crisis que afecta a las instituciones palestinas y la creciente implicación del Cuarteto de Madrid, mantiene viva la esperanza de progresar hacia la paz. Aún existen, sin embargo, muchos riesgos que hacen de ésta una situación extremadamente frágil; es por ello que el papel de la comunidad internacional es tan delicado como imprescindible. En este sentido, el Gobierno español ha emprendido múltiples iniciativas y gestiones encaminadas a reactivar las perspectivas de paz en Oriente Próximo. Muchas de estas propuestas, entre las que destaca la necesidad de reiniciar el diálogo sobre estatuto final entre palestinos e israelíes, han sido adoptadas por el Consejo Europeo.
Desde la convicción de que la comunidad internacional ha de asumir, ahora más que nunca, su responsabilidad y ejercer un papel más activo, España se ha afanado en contribuir a la vuelta de las partes a la mesa de las negociaciones. Iniciativas como la Conferencia “Madrid +15”, celebrada en enero de 2007 en conmemoración de la Conferencia de Madrid de 1991, constatan el activo papel que España juega en la resolución de los distintos conflictos; igualmente, actos como la Conferencia ministerial hispano-árabe, celebrada en febrero de 2007 con ocasión de la inauguración en Madrid de la Casa Árabe, avalan el interés del Gobierno por el diálogo euro-árabe.
El Gobierno español, en su voluntad de promover la paz, la confianza, la concordia política y el desarrollo económico y social en Oriente Próximo, ofrece igualmente su apoyo en la búsqueda de soluciones a los distintos problemas regionales, ya sean de índole política, económica o social
Líneas de Acción
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Apoyar el avance en el Proceso de Paz entre israelíes y palestinos y la vuelta a las negociaciones según los principios definidos por la Conferencia de Madrid: fin de la ocupación, retirada a las fronteras de 1967 y cumplimiento de la legalidad internacional. En este sentido, el Gobierno español promueve la vuelta a las negociaciones y conversaciones de paz entre Siria y Líbano e Israel a fin de alcanzar una solución justa, duradera y global. Igualmente, se fomenta una mayor implicación a nivel internacional, especialmente en el seno de la Unión Europea, que debe ahora asumir un papel más activo en el Proceso de Paz.
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Reforzar las relaciones políticas, económicas y culturales entre España y los países de Oriente Próximo, directamente o a través de la UE y las organizaciones regionales de la zona como la Liga de Estados Árabes y el Consejo de Cooperación del Golfo. A tal fin, la constitución de la Casa Árabe puede contribuir al diálogo y entendimiento mutuo.
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Coincidiendo con el recientemente conmemorado XX Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, el Gobierno español desea impulsar las relaciones bilaterales en el ámbito político, económico y cultural. En este sentido, el establecimiento del Día Oficial de la Memoria del Holocausto (27 de enero), la creación de la Casa de Sefarad-Israel o la promoción de la participación de empresas españolas en los proyectos del Gobierno israelí constituyen claros ejemplos de esta iniciativa.
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Favorecer la promoción de los intereses de los países de la región y la cooperación en aquellos foros y espacios en los que España tiene una presencia destacada, muy particularmente en los ámbitos europeo e iberoamericano.