Expectativa: El Gobierno español afirma que acompañará al proyecto político de Evo. Espera seguridad jurídica para los contratos con los inversionistas ibéricos.
La visita que el presidente Evo Morales hizo a España en septiembre de 2009 fortaleció la relación entre Bolivia y España. Ha sido una especie de parteaguas. El Gobierno de España trabajó con un equipo de diplomáticos que pudo lograr una sintonía con la contraparte boliviana. El resultado es una mayor cercanía entre ambos gobiernos, pese al discurso anticolonial que se plantea desde La Paz.
Con motivo de la investidura presidencial, el canciller Miguel Ángel Moratinos ha accedido a una entrevista con La Prensa, y en ella da a conocer la expectativa de su país sobre el desarrollo de la nueva Constitución y la articulación del Órgano Judicial.
—¿Cómo interpreta el inicio de un nuevo periodo de Gobierno del presidente Evo Morales?
—El pueblo boliviano ha revalidado por una amplísima mayoría el proyecto político del presidente Evo Morales para la modernización y el progreso social de Bolivia, después de cuatro años. Se trata de un hecho de capital importancia política que muestra el creciente consenso que se está forjando en el país.
—Canciller, ¿qué opinión tiene el Gobierno de España del presidente Evo Morales? ¿Qué es lo que distingue a Morales de otros mandatarios?
—El Presidente Morales tiene en España y en el pueblo español un amigo que seguirá acompañándolo en el desarrollo de su proyecto político, en beneficio de Bolivia y de todos los bolivianos. Su personalidad política, muy estimada en España, responde a su compromiso en favor de los más humildes y de la población indígena, antes marginada, en un esfuerzo por representar a la mayoría del país en sus instituciones.
—¿Qué condiciones deben existir para restablecer el diálogo comercial, político y de cooperación entre la Unión Europea y Bolivia? ¿Cree que podrían sentarse las bases para impulsar un acuerdo para la exportación de productos bolivianos, considerando las características peculiares de Bolivia?
—La Unión Europea, y la Presidencia española en particular, está totalmente dispuesta al diálogo, que por otra parte sigue abierto. España concede un gran valor a los acuerdos de asociación que la UE está negociando con varias organizaciones subregionales, no sólo porque multiplican el valor de la relación, sino también porque le confieren una considerable estabilidad. Por eso estamos convencidos de que seremos capaces de llegar a un acuerdo en este ámbito, que sea mutuamente beneficioso para ambas partes.
—El Presidente impulsa una tesis política indígena que sostiene que los bolivianos fuimos víctimas de 500 años de colonización, a propósito de la presencia española en las Américas ¿Esa posición no incomoda en las relaciones bilaterales entre Bolivia y España?
—Nuestras relaciones con Bolivia son en términos de naciones hermanas, que comparten una historia común y que hoy se enfrentan con desafíos futuros desde valores compartidos de progreso social y democrático. Somos resultado de nuestra propia historia, pero no sus responsables. En cambio, sí somos responsables de nuestra respuesta a los retos del futuro.
—Ahora que en Bolivia existe certidumbre política, ¿usted cree que existen mejores condiciones para nuevas y mayores inversiones españolas?
—Bolivia ha consolidado dos elementos muy importantes para favorecer la inversión extranjera en general y la española en particular. Esos dos elementos son la estabilidad económica de que ha hecho gala durante estos años y la estabilidad política que queda garantizada con el triunfo electoral de Evo Morales. Además, las empresas desearán conocer el desarrollo legislativo de la nueva Constitución en las áreas que las afectan y es preciso, asimismo, fortalecer un poder judicial independiente que otorgue seguridad jurídica a los contratos. La conjunción de estos factores favorecerá, estoy seguro, la inversión extranjera y española en Bolivia, sobre las nuevas bases que establezca el Gobierno boliviano.
—¿Qué opinión tiene usted de la actuación del Gobierno boliviano con respecto a España después de la visita que el presidente Evo Morales hizo a los Reyes de España y al presidente José Luis Rodríguez Zapatero?
—La visita del presidente Evo Morales a España el mes de septiembre fue muy útil para estrechar relaciones entre los países y los presidentes, para disipar posibles recelos y para generar más confianza. Se sentaron las bases para un nuevo ciclo de diálogo y cooperación entre España y Bolivia.
—¿Habrá un aumento de la cooperación española a Bolivia en este nuevo periodo? ¿Bajo qué parámetros?
—A pesar de la crisis económica internacional, España mantiene su compromiso con la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Prueba de ello es que, con motivo de la reciente visita oficial del presidente Morales, se aprobaron varios proyectos de cooperación de considerable importancia, como por ejemplo una serie de programas que se deben financiar con cargo al Fondo del Agua, por valor de 104 millones de dólares. Durante el año 2009 la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo ha desembolsado en Bolivia recursos por valor de casi 70 millones de euros. Seguimos manteniendo como objetivo aumentar nuestra cooperación internacional hasta llegar al 0,7 por ciento de nuestro PIB. A lo largo de este año, deberemos celebrar una Comisión Mixta de Cooperación con el Gobierno boliviano que establezca las bases y los ámbitos de nuestra cooperación mutua en los próximos cuatro años.
—El Gobierno boliviano tiene el interés de lograr un acuerdo de lucha contra el narcotráfico con la Unión Europea. ¿Usted cree que es posible lograr este pacto en el actual periodo, ahora que España preside la Unión Europea?
—La lucha contra el narcotráfico es una causa internacional en la que la Unión Europea y desde luego España estamos muy comprometidos. Haremos todos los esfuerzos necesarios para cooperar con el Gobierno boliviano en su lucha contra el narcotráfico.
Somos resultado de nuestra historia, pero no los responsables