Ucrania es, después de la Federación Rusa, el país más extenso de Europa, con una superficie de 603.700 km². Una fértil llanura ocupa la masa central del país, recorrido de Norte a Sur por el río Dniéper, tradicional eje vertebrador del territorio.
Limita al Norte con Bielorrusia; al Noroeste y Este con la Federación Rusa; al Sur con el Mar Negro, Mar de Azov, Moldova y Rumanía; y al Oeste con Hungría, Eslovaquia y Polonia.
La capital de Ucrania es Kiev, con una población de unos 2.600.000 habitantes. Otras ciudades importantes son Jarkov, Dnipropetrovsk, Odessa, Donetsk, Lviv, Zaporozhie. La división político-administrativa de Ucrania comprende 24 provincias, así como la República Autónoma de Crimea y las ciudades con estatuto propio de Kiev y Sevastopol.
En el año 2005 la población ucraniana descendió a 47 millones de habitantes. El país ha venido perdiendo población desde 1989, año en que alcanzaba el máximo de 51 millones. Esta caída de población se debe, por una parte, a los efectos de la emigración, y por otra, a la baja tasa de natalidad, dos veces inferior a la de mortalidad. La esperanza de vida es de unos 67 años, lo que según las cifras oficiales supone un descenso respecto de los últimos años de la Unión Soviética.
La composición de la población es bastante heterogénea, estando formada por un 73% de ucranianos y un 22% de rusos. Otros grupos, incluidos judíos, bielorrusos, moldavos, búlgaros, tártaros de Crimea, húngaros, rumanos y griegos, totalizan el 5% restante de la población. La lengua oficial es el ucraniano, aunque se sigue utilizando el ruso en el conjunto del país, con excepción de la zona Oeste, donde se habla extensamente en ucraniano. Kiev es eminentemente rusohablante.
Ucrania se declaró independiente respecto de la Unión Soviética el 24 de agosto de 1991, lo que se confirmó mediante referéndum popular de diciembre de ese mismo año. La Constitución, aprobada en 1996, define a Ucrania como una república y como un Estado soberano, independiente, democrático, social, de derecho y unitario.
El Presidente de Ucrania es el Jefe del Estado, garante de la soberanía estatal, la integridad territorial, la Constitución y los derechos y libertades de los ciudadanos. Se elige por los ciudadanos de Ucrania mediante sufragio universal, directo y secreto por un período de 5 años; puede ser elegido cualquier ciudadano ucraniano que haya cumplido 35 años y que haya vivido en Ucrania durante los últimos 10 años. Se establece un máximo de dos mandatos.
El Parlamento, o Verjovna Rada, es unicameral, y está compuesto por 450 diputados elegidos por un período de 4 años mediante sufragio universal, igual, directo y secreto. Pueden ser elegidos diputados los ciudadanos de Ucrania mayores de 21 años, residentes en Ucrania al menos durante los últimos 5 años.
El Gabinete de Ministros de Ucrania es el órgano superior del poder ejecutivo. Está compuesto por el Primer Ministro de Ucrania, un Primer Viceprimer Ministro, tres Viceprimeros Ministros y los ministros. El Primer Ministro es nombrado por el Presidente de Ucrania con el voto favorable de más de la mitad de los miembros de la Verjovna Rada. Los demás componentes del Gabinete de Ministros son nombrados por el Presidente de Ucrania a propuesta del Primer Ministro de Ucrania.
El 1 de enero de 2006 entró en vigor una reforma de la Constitución, aprobada al calor de la “Revolución Naranja” de fines de 2004, que viene a transformar el anterior sistema presidencialista para aproximarlo a un sistema parlamentario, donde el poder está concentrado en la figura del Primer Ministro, sustentado por la mayoría parlamentaria. El Presidente sigue siendo el Jefe del Estado, y sigue siendo elegido por sufragio universal, pero sus poderes se han visto significativamente limitados.
La sección X de la Constitución está dedicada a la República Autónoma de Crimea, que tiene su propia Constitución de 1998, aprobada por la Verjovna Rada, así como su propio Gabinete de Ministros. Las decisiones del Gabinete de Ministros y del Parlamento de Crimea no pueden contradecir a las de la Verjovna Rada y Gabinete de Ministros de Ucrania.
El final de la Unión Soviética en 1991 supuso para Ucrania el inicio de una caída radical de su producción real, la más profunda entre los ex miembros del bloque soviético. Esta caída culminó con la crisis financiera de 1998, vinculada a la crisis paralela de la Federación Rusa. La situación se afrontó mediante la aplicación de ajustes macroeconómicos y una mayor disciplina financiera, logrando una progresiva recuperación de la economía entre 1999 y 2004. El año 2005, en cambio, mostró un notable descenso de la actividad económica, que los expertos coinciden atribuir al clima de incertidumbre generada por el proceso de cambios políticos vividos en el país.
Por sectores, cabe destacar que Ucrania dispone de una gran superficie de tierra particularmente fértil, que, junto con su clima favorable para la agricultura, hace que el sector agrario tenga una gran importancia en la composición del PNB. La agricultura emplea en torno a un 19% de la población trabajadora y representa un 11% del PNB. Ucrania es uno de los países que producen más cereales, remolacha, zanahoria, tomates, y algunas frutas como manzanas y peras. Por su extraordinaria producción de cereales, Ucrania ha sido conocida históricamente como “el granero de Europa”.
En el sector secundario cabe señalar que Ucrania heredó de la antigua Unión Soviética una economía basada en la industria pesada y dependiente de una tecnología muy desigual desde el punto de vista de su competitividad internacional. Su desafío desde la independencia ha sido diversificar su producción, muy concentrada en el acero, químicos, astilleros, carbón, componentes de maquinaria y armamento. El sector manufacturero supone el 75% del total de la producción industrial y ha sido el motor de crecimiento en los últimos años.
Finalmente, en cuanto a los servicios, los sectores más desarrollados son los de transportes ferroviarios y de distribución energética. Ucrania es un país fundamental de tránsito energético hacia Europa, particularmente de petróleo y gas procedente de Rusia y países asiáticos. Los ingresos por este sector permiten tener un alto superávit en la balanza de servicios, que compensa el ocasional déficit de la balanza comercial. Otros sectores terciarios, como el financiero y de turismo, se encuentran actualmente en fase de desarrollo.
España y Ucrania establecieron relaciones diplomáticas en enero de 1992, sólo unas semanas después de proclamarse la independencia de Ucrania. En febrero de 1992 el Gobierno español acordó la creación de una Misión Diplomática permanente en Kiev.
Hasta el momento, la única visita oficial a nivel de Jefe de Estado o de Gobierno fue la del Presidente ucraniano Lenid Kuchma a Madrid en 1996, en la que firmó con España el Tratado Amistad y Cooperación que constituye el marco legal en el que se desarrolla la relación bilateral.
Un componente importante de las relaciones entre España y Ucrania se canaliza a través del la Unión Europea, cuya relación con Ucrania está fundada en el Acuerdo de Cooperación y Partenariado (ACP) de 1995, y puesta al día en el Plan de Acción de Ucrania, firmado en febrero de 2005 y negociado en el marco de la Iniciativa Nuevos Vecinos de la Unión.